lunes, 3 de agosto de 2015

En blanco y comenzando...



El soporte de madera, lijado y pintado en blanco que sostiene mi hija, es el principio de un encargo.
Paralelo a mi vida, este cuadro comienza con la sensación de iniciar algo mejor, con la intuición de que ya puedo soltar lastre, de que ya puedo dejar ir sin rencores las historias que me sujetaban a unas ilusiones no cumplidas, a unos sueños que no llegaron a ser.

Ahora me toca a mí, no debo explicaciones a nadie, poco a poco sé quien soy y que camino quiero seguir. Estoy aprendiendo a quererme como soy, con mis muchos defectos y mis cualidades, ¡que también las tengo! A veces siento que todo funciona con un sonido que nos es imposible escuchar, como una enorme máquina llena de engranajes de distinto tipo y tamaño que, girando, girando, nos hace llegar las cosas cuando tenemos capacidad para manejarlas, para soportarlas o para disfrutarlas.

Ahora soy consciente de que aún me queda tiempo para vivir, eso tan evidente y que hacemos tan complicado. Será que estoy madurando, pero me interesa mucho más disfrutar del momento que pensar en el que dirán, divertirme con los amigos y las risas que nos hacemos, antes que ir a dormir para no tener sueño todo el día siguiente, conocer gente nueva y apreciar sus diferencias, aprendiendo de ellos y dejando que descubran las nuestras, atender a lo que pase alrededor con ojos de niño y amar con naturalidad, que los prejuicios sólo pueden incomodar... En definitiva, respirar hondo y bailar, bailar con la vida que se nos ofrece exuberante, aunque no siempre nos demos cuenta de ello.

Como cantan los "Estopa" en una de sus canciones:

"Será que se nota el paso del tiempo 
que cierra las cicatrices del alma. 
Yo como soy discípulo del viento 
Me siento a esperar que llegue la calma. 

Será que le doy demasiadas vueltas 
y mil veces caigo en la misma trampa 
Menos mal que ahora duermo a pierna suelta 
Yo nunca pierdo toda la esperanza (...)

Y no quiero preguntar dónde vamos. 
No quiero saber de dónde venimos. 
Sólo sé que tengo el tiempo en mis manos, 
si te quedas un ratito conmigo ..." 


Si te ha gustado esta entrada y ahora tú también tienes ganas de sonreír, si eres de los que quieren pasar página y empezar un "cuadro" nuevo... bienvenido al club, ¡eres de los míos!


¡Besos y abrazos desde el corazón!

8 comentarios:

  1. Qué bien escribes querida Lucía.
    Eres un ángel en cuanto haces.
    Ojalá este mundo estuviera lleno de seres como tú.

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    1. Viniendo de un gran poeta como tú, Armando, yo sólo puedo hincharme como un pavo con este comentario. Graciassss! Y un abrazo de esos de verdad.

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  2. Hola Lucía,

    no hay mejor forma de empezar a dibujar, de nuevo, la verdadera creo yo, que partiendo de un blanco, recién pintado, para que no qude nada de lo anterior... cuando lo anterior no merece la pena

    qué bueno es reir ¿no? una buena forma de empezar, si, pintando sonrisas...

    seguro que va a ir bien ;-)

    Nacho

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    1. Siempre hay esperanza, Nacho. Seguimos adelante, ¡a ver si pillamos la ola! Un abrazo.

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  3. Buenas tardes, Lucía:
    Enhorabuena.

    Es siempre un estímulo ver tus cuadros y leer tus palabras.
    Gracias por encontrar un momento para compartirlas.
    Os deseo lo mejor.
    Un abrazo.

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    1. Al contrario, Niño, gracias a tí por sacar un momento para entrar aquí. Espero que tu novela vaya viento en popa, ya me contarás! Un besín.

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    2. Al contrario, Niño, gracias a tí por sacar un momento para entrar aquí. Espero que tu novela vaya viento en popa, ya me contarás! Un besín.

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  4. Perdone, Sr. Ortea por llamarle Niño, en vez de Nino, aunque sospecho que conserva usted una gran dosis del primero. Como no me deja editar el comentario (la conexión va como la de los Picapiedra) le añado este nuevo comentario, que acabo antes, con la esperanza de que sepa Vd. disculparme.
    Un abrazo, Nino!

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