martes, 30 de junio de 2015

Imprescindibles del verano.



En los escasos momentos del verano en que se da la increíble conjunción planetaria por la que hace buen tiempo y además, puedo ir a la playa, hay una pequeña lista de cosas que no se me puede pasar llevar: gafas de sol, crema solar, agua, toalla, un mp3 con mi música, un libro y un cuadernillo para bocetar.

La increíble variedad de cuerpos de todas las edades, de todas las tallas y en todas las posturas que encuentro en la playa, hacen de ella el mayor estudio al aire libre. Es un lujo observar las anatomías y practicar los escorzos a la velocidad del rayo, pues en general nos movemos mucho.

Observar a los niños siempre es una delicia, porque ellos además, ponen toda su concentración y su empeño en lo que hacen, cosa que reflejan su pose y, sobre todo, su cara.

Luego, un poco más allá del mero boceto, empiezo a darme cuenta de como interactúa la persona que estoy dibujando con la que le acompaña. Por ejemplo, si es amable con su pareja ofreciéndole agua o un bocadillo, o si demuestra amor poniéndole crema o dándole un beso, o si se enfada cuando la otra persona le salpica de agua o arena al llegar del mar... A veces veo cicatrices de operaciones, otras las veo en la mirada, o en una postura abatida, y también se observa muy bien el paso de la edad con sus rigores. No puedo evitar imaginar cómo es la vida de esas personas que dibujo, su carácter, sus aficiones, su forma de ser, y estoy segura de que muchas veces acierto. Lo que sí es seguro es que observando a los demás, se produce una cierta empatía, una curiosa sensación de cercanía. Al fin y al cabo, tampoco somos tan distintos unos de otros, ¿no crees?

Doy las gracias a todos mis anónimos dibujados, porque me dan la oportunidad no sólo de practicar el dibujo, sino de hacer volar mi imaginación, otorgándoles un trabajo, unos amores y una vida que no tienen, pero que bien podría ser, ¿por qué no?; yo siempre los trato muy bien y les imagino una vida fenomenal, deseándoles lo mejor del mundo.

¿Serás tú, amigo lector, mi próximo boceto con historia incluída?



lunes, 15 de junio de 2015

Equilibrio


Where is the love? se titula una de las canciones de los The Black Eyed Peas que escuchaba yo ayer, y es también una pregunta que me hago.
Tantas veces pensamos que lo tenemos, que lo hemos conseguido, y luego comprobamos que no, que era una ilusión, un deseo más que un hecho, un pacto tácito que se deshilacha por una o por ambas partes; una subida alborozada seguida de una bajada desilusionada, cuando no triste.
Aún sin culpables, procurando "metabolizar" las relaciones como personas maduras, las cicatrices van dejando huella. Aunque sigue la esperanza y aunque puedan renacer las ilusiones, la pérdida de inocencia nos arrastra al sector de la cautela y la desconfianza. Nos vemos con otros ojos y miramos a los demás de otra manera, perdiendo mucha de la espontaneidad y la intuición que debería tener nuestra vida.
Todas las relaciones nos ayudan a conocernos y nos sirven para crecer. Nadie en su sano juicio pretende que salgan mal, pero cuando eso sucede, es fundamental perdonar y perdonarse, curarse por dentro, recuperar la estabilidad y la autoestima. Y, sobre todo, evitar el temido "Síndrome de Rebeca", término acuñado por la genial escritora Carmen Posadas, que también da título a un esclarecedor libro suyo que te recomiendo.
La sombra de un amor anterior podría condicionarte a la hora de volver a enamorarte y hacer fosfatina tus relaciones.
Así que a tí, a tí que también pasas por esto, no dejes que nada enturbie tu presente, busca tu equilibrio y trata de disfrutar de todas las pequeñas cosas que te ofrece la vida, como la chica del dibujo disfruta de un paseo al aire libre con su perro.
Quiérete mucho, querido lector, y llegado un punto de aceptación interior, déjate llevar... ¿quién sabe la cantidad de amor que aún tienes por compartir?