domingo, 6 de julio de 2014

Toallas II

Acrílico sobre lienzo de 50x50. Recorté ligeramente la imagen para que se vea mejor.

Este cuadro es para mí una reflexión sobre lo absurdas que resultan algunas situaciones entre las personas y el famoso "espacio vital", que a todos parece resultarnos tan imprescindible
Normalmente procuramos una educada y aséptica distancia, entre nosotros y los demás. Por ejemplo, siempre tratamos de dejar al menos un asiento de separación en las salas de espera,  cuando subimos en el ascensor es un alivio hacerlo sin compartir ese reducido espacio con un extraño, y en los probadores de las tiendas, ajustamos lo mejor posible la cortinilla, no sea que alguien vea por casualidad un centímetro más de nuestra anatomía.
En cambio, dejamos de lado esta reservada manera de actuar cuando, pongo por caso, bailamos en una discoteca, vamos a una feria, un concierto de rock o a una romería (o fiesta de "prao" por estos andurriales).
Pero la circunstancia más llamativa me resulta la de la playa en verano. Allí, cuando el espacio del preciado arenal escasea, se juntan las toallas en caótico desorden y a veces hasta se solapan. Se agrupan personas de todo tipo, edad y condición casi en total desnudez, llegando a compartir con desparpajo incluso, si la estancia se prolonga, opiniones sobre la actualidad, el deporte, el tiempo y hasta de política, si se tercia.

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