lunes, 5 de mayo de 2014

Tigre salvaje.

Los dibujos de los niños son deliciosos. Muestran una forma de ver el mundo muy lógica, completamente adaptada a la realidad que conocen de momento. 
Este tigre salvaje, que pintó mi hijo a los cinco años y que conservo como oro en paño, es una muestra de lo que digo. Con cara más bien de oso de peluche, tiene unas garras muy evidentes, por tanto es muy peligroso, y además no sonríe y nos mira con unos enormes ojos atentos, señal de que nos puede atacar en cualquier momento a través de las hierbas de la sabana.
Otra cosa que indica un entorno hostil es ese cielo negro, tan cargado de estrellas y planetas que parece esperar su momento para caer en tromba sobre la cartulina naranja.
Y ahora os pregunto: ¿cuánto tiempo hace que no dibujáis algo? Y no, no me digáis que no se os da bien. Tomad un simple papel y un lápiz o boli y haced el dibujo de lo primero que se os ocurra, ya veréis como lo disfrutáis. ¿Os animáis? Si alguien me manda un boceto me encantará publicárselo, no hace falta que esté "bien", ¡ánimo!
 
 


2 comentarios:

  1. Hola, Lucía:
    En respuesta a tu pregunta: hace mucho que no dibujo. Una dictamen de la O.N.U. me lo prohíbe.
    Y por el bien de la Humanidad, mejor que siga así. ¡No vaya a ser que los marcianos lleguen a ver uno de ellos y les parezca una provocación que los lleve a la invasión! Así que gracias por el ofrecimiento publicatorio; pero por el bien de nuestra especie
    Gracias por compartir este oro en paño.

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    1. Hola, Nino:
      No será para tanto, hombre. Yo creo que los marcianos tendrán otras prioridades, si es que andan por ahí.

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