miércoles, 21 de mayo de 2014

Bandera amarilla

Óleo de 23x32 sobre tabla.
La señora probablemente preguntaba a la socorrista la hora de subida de la marea. Aquí, en el mar Cantábrico, puedes llevarte un susto si pones tu toalla demasiado cerca de la orilla. Más de una vez nos hemos reído cuando a algún incauto le ha pillado la ola la toalla, el calzado y la bolsa con todo su contenido, porque parece que no, pero sube, sube, sube y... splahs, todo mojado!!!

6 comentarios:

  1. Ay, Lucía ... que si tuviese que enmarcar esta bonita pintura dentro de una tendencia, sin lugar a dudas, yo diría : una obra "costumbrista".
    Nadie sabe como sus visitantes diarios, el hito que siempre ha supuesto el color de esta bandera. Aventurarse hacia el misterio, cuando aun sin internet, íbamos a ciegas hacia la ilusión o el desencanto, era parte del atractivo de aquellas mañanas playeras.
    Habría que añadir para rizar el rizo de la costumbre, que lo más habitual era el amarillo ondeando frente a la resaca gijonesa.
    Me gusta.
    Un beso.

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    1. Querida Juncal, gracias, adivino que has pensado en nuestra mítica playa de San Lorenzo. Mi niñez recoge muchos de sus mejores momentos en esa playa. Aunque estuviese la marea baja y me congelase antes de llegar a la orilla o aunque me pillase pleamar, sin sitio apenas para dejar la toalla, yo me tenía que bañar en el mar. Ahora ya no siento esa urgencia, y a veces incluso no me baño... ¡oh, no!, debo estar haciéndome mayor.

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  2. Hola, Lucía:
    Felicidades por la profundidad que transmite el cuadro, usas una perspectiva que hace que parezca que uno este observando la escena desde un paseo marítimo. Detalles como el que la socorrista esté de espaldas al observador, pero mirando a la bañista, ayudan a ello.
    También el uso de la luz y cómo el agua va ganando en brillo según miramos mar adentro.
    Un abrazo, Lucía.

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  3. Me gustan las sorpresas como la vida te siempre una...el mar en Miami es caliente y manso no me interesa

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    1. ¡Hola, RECOMENZAR! Pues ven a bañarte al Mar Cantábrico y verás como te trae, te lleva, te salpica y te deja la carne masajeada y la piel de gallina. A cambio, yo iría a comprobar eso que dices del Mar en Miami porque, aunque no lo creas, ¡me suena apetecible...!
      ¡Gracias por tu comentario!

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  4. Justamente desde el paseo marítimo la observé yo, Sr. Ortea. Muchas gracias por su comentario.

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