martes, 18 de febrero de 2014

Marcos con gato.

Acrílico sobre lienzo de 25x25.
Siete años y nunca había tocado a un "bicho" ni de casualidad. Pero llegó este gatín negro, con una herida en el lomo, los ojos legañosos y ese maullido tan tembloroso que no tuvimos más remedio que alimentarlo y curarlo. Unos días después, cuando ya estaba fuerte y juguetón, pasó su mamá reclamándolo y se fué con ella. Nos quedamos con la vaga sensación de haber sido utilizados por la gata, pero la verdad es que nos gustó cuidarlo.

6 comentarios:

  1. Excelente descripción de un "engatusamiento", Lucía.

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  2. ¡Jajajá! Así fué, ni más ni menos. Los animales son muy listos.

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    1. Gracias, Miguel. Estaba él lleno de amor y ternura con su gatín.

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  4. La verdad es que además de gustarme la técnica que tienes, me gusta mucho la impresión que me causan tus trabajos. Nunca dejan indiferente a uno, y eso diferencia a los pintores de los artistas, según mi humilde opinión. Y la descripción adjunta no hace más que corroborar lo que digo.

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    1. Gracias, Ignacio. Lo cierto es que si en los ojos que miran no hay sensibilidad, no hay nada que hacer, así que permíteme que te agradezca yo a tí tu forma de mirar.

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