lunes, 2 de diciembre de 2013

Tostaderu.


Óleo sobre lienzo. Ya sé que hay sitios preciosos sin mar, pero es que donde hay mar se respira de otra manera. Será que yo he nacido pegada a él, pero a mí me gusta mucho, me parece terapéutico.

"El silencio del mar" de Mario Benedetti, define muy bien lo que muchos sentimos respecto al mar; espero que os guste:

El silencio del mar
brama un juicio infinito
más concentrado que el de un cántaro
más implacable que dos gotas

ya acerque el horizonte o nos entregue
la muerte azul de las medusas
nuestras sospechas no lo dejan

el mar escucha como un sordo
es insensible como un dios
y sobrevive a los sobrevivientes

nunca sabré que espero de él
ni que conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede
salvarme.



2 comentarios:

  1. Nunca sabremos lo que esperamos de él ...
    Y sin embargo lo reconocemos cuando decide mostrarlo ¿verdad ?

    Bonita pintura, Lucía.
    Un beso

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  2. Esa zona es tan cambiante como todas las que baña el mar. Pasear observando los cambios respecto a la última vez que has estado es todo un placer. Gracias, Juncal.

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