jueves, 19 de diciembre de 2013

El Muelle.


Óleo de 46x33. Esta entrada va dedicada a los marinos, profesionales o aficionados.
Como ya os he comentado me encanta el mar, pero me impone un enorme respeto. Siempre pienso en el valor de los antiguos navegantes, que en unas condiciones hoy impensables se lanzaban a expediciones por rutas peligrosas y, muchas veces, desconocidas. Actualmente, a pesar de todos los avances tecnológicos, el mar sigue siendo un peligro. Un buen ejemplo de ello es la película "Capitán Phillips", basada en hechos reales y que os recomiendo ver.
En cuanto a los navegantes hacia el Nuevo Mundo o Las Indias, como se creía inicialmente, supongo que no dejaban atrás mucho que perder y les guiaba la esperanza de conseguir riquezas y admiración, por no hablar de los marineros que se enrolaban por huir de la justicia o de un hambre cierta, pero aún así es como un sueño loco eso de aventurarse en el mar.Somos un país de grandes navegantes y creo que, en general, sabemos muy poco de esa parte de nuestra historia. Os dejo aquí abajo un fragmento muy sencillo pero muy ilustrativo que seleccioné de www.escueladigital.com, espero que os guste :


La navegación había adquirido un nuevo desarrollo. Algunos nuevos elementos habían permitido que los navegantes con espíritu aventurero se animaran a salir del cerrado ámbito del Mar Mediterráneo, y a alejarse cada vez más de las cercanías de las costas oceánicas. La brújula permitía conocer el rumbo con certeza, y el astrolabio junto con las cartas estelares, permitía determinar bastante bien la posición de los buques, aún totalmente alejados de las costas familiares.
El aliciente para obtener una ruta entre Europa y el Lejano Oriente, libre de las interferencias de los turcos y de otros numerosos riesgos que amenazaban el comercio y diezmaban las caravanas, era enorme. La posibilidad de sustituir las extensas y costosísimas rutas terrestres por una ruta marítima, que podría emplear los nuevos buques - las rápidas carabelas - significaba aumentar enormemente los volúmenes de mercaderías y disminuir en igual forma los costos. Quien lograra ese objetivo, pasaría sin duda a ser muy rico y poderoso.
El mundo de la navegación representaba, sin duda, representaba en esa época una actividad fascinante para todos los que tuvieran espíritu aventurero y ambicionaran fortuna. Al desarrollo de la navegación en el Mediterráneo, se unían la aparición - especialmente gracias a la incorporación del timón - de nuevos tipos de barcos que para su tiempo eran grandes, bien maniobrables, y de gran velocidad.
El desarrollo de la navegación a vela - que sustituyó progresivamente a los grandes barcos de remo - produjo principalmente la carabela, aparecida hacia 1440; un barco de madera, de alrededor de 25 a 30 metros de largo (en términos navales, eslora) por alrededor de un tercio de ancho (en términos navales, manga). Estaba provista de 3 o 4 mástiles y en su cubierta se elevaban a proa y a popa sendos “castillos” que servían de alojamiento a sus oficiales. Cargaban entre 60 y 100 toneladas, y eran operadas por una tripulación de entre 15 y 30 hombres. Resultaron ser barcos muy marineros, capaces de sortear con buenos resultados las condiciones de navegación más difíciles de la navegación en alta mar.

4 comentarios:

  1. Felicidades por el cuadro, Lucía:
    Me gustan el cromatismo y la perspectiva que has plasmado. Haré buen uso de tu recomendación cinematográfica.
    Un abrazo

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    1. Pues sí, Nino, has de ver la peli, a ver que te parece, y me alegra que te guste el cuadro. El tema de la marina está muy manido, pero hay vistas que no me resisto a pintar.

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  2. Me encanta el cuadro, como todos los que nos has enseñado en esta página. Pero en vez de imaginarme el partir hacia la aventura de lo desconocido, que plasmaría con los colores del amanecer, este cuadro me invoca la espera por los marineros al atardecer, casi como la canción de Maná "En el muelle de San Juan". De todas formas, las interpretaciones son muy personales y en eso consiste la magia del Arte. Seguiré esperando más obras de las que disfrutar.

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    1. Me dejas sorprendida, efectivamente es un atardecer, y me gusta tu versión del cuadro.
      Para los que perdemos la calma cuando no hacemos pie, la idea de adentrarse en la mar durante días, perdiendo el referente de la costa, es una auténtica locura. Igual que acabó loca de esperar a su amor la protagonista de la canción: "En el muelle de San Blas", aunque "de San Juan" también se puede cantar sin problemas" ; )

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