lunes, 16 de diciembre de 2013

A veces las personas.


En primer lugar debo pedir perdón por subir una foto tan mala, pero quería compartirla con vosotros, a ver si os pasa lo mismo que a mí.. 
Este boceto a boli, hecho en una clase a vuelapluma (para que no me viese el profe y para que la modelo no se percatase), es algo más que la muestra de mi incapacidad para concentrarme según con que profesores. Este boceto necesité hacerlo cuando ví a esta chica de perfil, y me di cuenta de que tenía una cara y un pelo perfectamente renacentistas. Tranquilamente podría ser la hermana, la amiga o la criada de la "Gioconda".
¿Nunca os ha pasado eso de ver a alguien y pensar que tiene cara de antiguo?... o boca de pez, u ojos de vaca o de gato, o cabello de león, o perfil de bruja o nariz de ogro, o cara de "Bambi". ¿Nunca os habéis cruzado con alguien, por ejemplo, que parece un extra de una película sobre la edad de piedra?, ¿o que podría pasar por un pícaro del "Siglo de Oro"? No sé, a mí me pasa, y me maravilla la versatilidad de los rasgos humanos. Haced la prueba, fijaos en la gente, y ya vereis...

5 comentarios:

  1. Hola, Lucía:
    Sí, la verdad es que hay personas que tienen rasgos y portes que evocan a otra época. Y llegan a tener un atractivo visual que atrapan la mirada; lo que nos convierte en observadores, más o menos disimulados, de escenas de vidas ajenas tan sugerentes como un cuadro o un plano secuencia.
    Ah, y tu boli-boceto tiene un aire muy renacentista, con ese efecto de luz dorada.

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  2. Usted lo ha descrito mucho mejor que yo, Sr. Ortea. En cuanto al efecto dorado, es fruto del desacierto con el que mi móvil y yo hemos sacado la foto, pero bueno, menos da una piedra.

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  3. Yo me llamo igual que tu... Lucia Alonso... me gusta pintar, los gatos, la playa y pensar, escribir! asi que soy tu otro Yo... felicidades!

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    1. ¡Hola, "Otro Yo"!
      ¡Que sorpresa tan agradable, y además compartimos gustos!
      Fíjate que curiosa es la vida, estoy a medias con un cuadro que tiene un gato como protagonista encima de un sillón, y hoy, continuando en mi lectura de "Y las montañas hablaron" de Khaled Hosseini, empecé un capítulo que habla de cómo una niña siente que tiene una gemela en algún sitio. Te dedico este fragmento, Lucía:
      "Quizá el simple motivo era que llevábamos el mismo nombre. Quizá esa era la razón de que sintiera un vínculo entre ambas, un vínculo tenue y envuelto en misterio, y sin embargo real. Pero había algo más. La sentía dentro de mí, como si lo que le había ocurrido hubiese dejado tambien una huella en mi alma. Sentía que estábamos unidas en algún orden invisible, de un modo que yo no acababa de entender, vinculadas por algo más que nuestros nombres..."
      Espero que te des una vuelta por mi blog de vez en cuando, ¿vale?
      Y encantada de conocerla, Srta. Alonso.

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  4. Interesante coincidencia...! Aqui estaré pasando a ver tus creaciones.. ;)

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