miércoles, 6 de noviembre de 2013

San Pedro.

Este acrílico muestra una de las zonas más pintadas y fotografiadas de Gijón.
A mí me enamoró la luz del atardecer, que dejaba a contraluz unas zonas, otras doradas y otras de verde muy intenso, a la vez que el mar y el cielo perdían su color azul.
Pintado todo a espátula y con trazos gruesos y raspados; no me interesaba tanto el lugar como la combinación de luces.

3 comentarios:

  1. Lucía es que en los paisajes, pese a que sean los mismos lugares, jamás son más de lo mismo.
    El encanto de descubrir que el único denominador común son las formas, le da más valor si cabe a la sorpresa y a la apreciación de lo irrepetible de cada momento.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  2. No lo has podido decir mejor. Sólo añadiría que no sólo los paisajes, también las personas jamás son más de lo mismo, unas veces para bien y otras...otras mejor no encontrarse con ellas.
    Grata casualidad lo del "denominador común" Juncal, ¡veo que no soy una nota tan discordante!

    ResponderEliminar
  3. Y si lo fueras, ya seríanos dos notas haciendo un trino. ;-)

    ResponderEliminar